Dulce Pontes
con Daniel Casares y Yelsy Heredia

Dulce Pontes presenta en Segovia este verano el espectáculo con el que girará en 2020. La gran diva portuguesa aparece en un formato íntimo, con el guitarrista Daniel Casares y el contrabajista Yelsy Heredia.

Hasta ahora cada uno ha desarrollado su carrera por su lado, siempre demostrando una admiración mutua que ha desembocado en la realización de numerosas colaboraciones para tocar, componer y compartir su pasión por la música. Pontes, Casares y Heredia han tomado la decisión de materializar sobre el escenario aquellos momentos de diversión e intercambio musical que compartieron en el ámbito privado.

Canciones de grandes autores, además de algunas propias que estos experimentados artistas interpretan con su particular forma de entender la música. Amalia Rodrigues, Ennio Morricone, Claude Debussy, Joaquín Rodrigo o Federico García Lorca son algunas de las figuras a las que, en una formación en trío, homenajearán, con esta gira tan especial.

DULCE PONTES
Podía haber sido bailarina, si la escuela de danza no hubiera pensado que a los catorce años ya era tarde para iniciar una gran carrera. Podía haber sido tan sólo una bonita voz de anuncios si alguien no hubiese descubierto muy pronto que aquella voz servía mejor a la música que a la publicidad.

Dulce Pontes, nacida en Montijo (Portugal) en 1969, ganó el Festival Nacional de la Canción de su país en 1991. Ese mismo año representó a Portugal en el Festival de Eurovisión, donde obtuvo el premio a la mejor intérprete. Fue la primera vez que Europa oyó la voz de Dulce Pontes.
Desde aquel instante su vida da un giro. Parte en busca de una identidad propia. Se sumerge en las raíces de la música portuguesa, incluyendo el tradicional fado, considerado entonces como algo trasnochado. Y consigue reinventar lo que parecía muerto. Como demostrarán los años y los discos posteriores, Dulce hace algo más que repetir algo que ya estaba hecho. Su voz luminosa no cabe en ningún estilo que la limite, no conoce fronteras. Su voz y su forma de interpretar constituyen un género propio. Por eso, tanto da que cante rock, fado o una canción de Angola: su estilo es único e inconfundible. En su último álbum, “Peregrinaçao”, Dulce Pontes nos ofrece duetos, temas acompañados al piano simplemente disfrutando de su interpretación bajo el latir de una voz privilegiada que se modula en infinitos de susurrante intimidad, a cielos vocales abiertos que parece no encontrar límite. Por otro lado, nos sorprende con nuevos temas del folclore y del fado con mayúsculas.
Dulce Pontes ocupa sin duda un espacio propio en la historia de Portugal y cumple 30 años sobre los escenarios